
Pelín accidentada la salida dominical. Empezamos porque a Oscarín no le funcionaba el cuentakilómetros, aderezada esta ensalada de catastróficas desdichas con una pérdida de presión en el neumático delantero a la par que fundamental del anteriormente mencionado. Subsanados los pequeños incidentes mecánicos, emprendimos ruta hacia nuestro típico destino de la candamia, haciendo parada en la gasolinera de Puente Castro (cerca del puticlub más famoso de León. Algún día me acercaré hasta allí para hacer unos carnés de la biblioteca a las señoritas putas), como decía haciendo parada en la gasolinera para hinchar la rueda de Oscarin y para recoger a un nuevo componente del grupo elitista de MTB (grupo que por cierto no he bautizado...¿sugerencias?), pues eso, que recogimos al amigo Marianín, alias Marianín, de profesión fisioterapeuta, que siempre viene bien. Y pa llá que nos fuimos a embarrarnos.
La estampa que nos esperaba era muy bonita, nieve por todos los caminos, árboles cargados del decorativo y natural elemento blanco, pero que fatalmente, nos hacía perder tracción y realizar el doble de esfuerzo.
Poco a poco fuimos sorteando los caminos blancos hasta que paramos a hacer un descanso después de tanto esfuerzo. Y en ese descanso viene mi primera fatalidad. A la hora de reemprender la marcha, pedal izquierdo sujeto firmemente, pierdo el equilibrio, y ostión al canto. ¡ Malditos pedales automáticos y maldita mi torpeza! Primera caída y la rodilla jodiada para el resto de la semana (cuando llegúe a casa estaba ensangrentada y con un bonito agujero que se veía un poquito de carne y vísceras y eso......) Lo vergonzoso del asunto fue que me caí estando parado.....en fin, ¡YO ME BAJO DE LA BICI COMO QUIERO!.
La segunda caída, fue a los 20 minutos o más o menos. Trascurríamos por un barrizal de hielo, nieve, barro y chapapote hecho por los quads y motos. Pequeño surco que pillo. La rueda no me deja girar ampliamente. Voy como por un carril, pierdo el equilibrio, echo el pié....y me doy cuenta de que llevo pedales automáticos......¡CANASTOS! grité. Segunda caída. Parezco jesucristo.
En fin, que fue el único día que tenía ganas de llegar pronto a casa, sobre todo sano y salvo. De momento aqui estoy con la rodilla un poco tocada y con una curiosa herida.
El próximo domingo espero que sea mejor. Es cuestión de acostumbrarme a los dichosos pedales.
Por cierto, el colega del banco, después del oxtiòn que se dió sigue con la rodilla hinchada y probablemente se le haya salido líquido. Mientras no se le salga el poco cerebro que tiene.....
En fin, domingo para olvidar.
Me voy a cenar unos ricos productos de la indica comprados en el supermercado del triángulo verde.
Hasta mañana.

