Llevaba rondándonos por nuestras cabezas desde hace un tiempo el realizar una ruta en MTB que no fuera la típica ruta dominical de la semana. Decidimos pues el realizar la ruta "La Vecilla - León". Un par de llamadas al móvil, y todos de acuerdo. El sábado bocata y madrugón.
Así pues, empezamos nuestra pequeña aventura quedando en la estación de FEVE a las ocho de la mañana (ya se sabe que a quién madruga Dios le ayuda). Por 2,50 el billete, subimos nuestras burras a una escala en miniatura y mucho más lenta pero igual de "coqueta" que nuestro famoso AVE.
Después del tentenpié y de poner a punto a las burras, un poco de aceite, algún que otro pedo, empezamos la marcha, la primera marcha que hacíamos en serio, sin saber por dónde ir, ni subir, ni bajar.....¿o sí?.... Pues sí, mis queridos "pícaros" no tuvimos ningún problema en absoluto al respecto ya que nuestro querido oscarín,
se curró hasta la una de la mañana, waypoints, trackpoints, grijenauers y demás tecnología que hicieron posible que no nos perdieramos en absoluto. Desde un aparato amarillo parecido a un móvil que te marca rumbo, destino, hacia dónde girar...etc, hasta la PDA con un gráfico 3d del perfil de la ruta así como un plano completísimo de lo que el día nos iba a deparar.
He de deciros que la ruta es muy bonita, el grado de complejidad depende de la forma fisica del personal, y claro, con tanta comilona navideña y algún que otro cigarrito, pues el menda lerenda estaba que echaba el hígado. Oscar a media ruta se me empezó a quedar rezagado y al final terminamos el camino los dos juntos ya que "los 3 magníficos" están hechos de una pasta especial que los hace ir muy por encima de los mortales.
Lo más "diver y chachi" fue la primera etapa, antes de la subida por el camino forestal (luego todo cuesta abajo hasta león, con algún que otro "repechín" de los que no nos olvidaremos oscar y yo). El entrenamiento de marines y demás fuerzas especiales es una auténtica mariconada con lo que tuvimos que pasar nosotros. Llegado un punto de la primera subida, nos quedamos sin.....camino. Y no es que viniera con nosotros una chica llamada así, no, simplemente es que el camino desapareció, no había. Así que jodidos de frío y yo con una pájara (no me refiero a una chica ligera de cascos si no a un auténtico bajón con tembleque de piernas y casi casi viendo un tunel luminoso) cogimos las bicis al hombro y ¡ala! a subir con ellas a pulso como auténticos machotes montaña arriba hasta enlazar con la pista.
Finalmente conseguido pasar éste pequeño revés, llegamos a la pista que directamente nos conduciría tras unos 40 kilómetros a nuestro destino final, no sin antes como ya dije, parar a mear, hacer fotos, tomar unas pastis (de gatorade hombre), comer un bocata (muy rico el de oscar, y es que alguno se lo trasquiló a las ocho de la mañana en el tren), descansar un poco...etc.
Y si algo se me queda en el tintero de ésta aventura y todo aquel que lea ésto y quiera saber más, ya sabe lo que tiene que hacer, venirse con nosotros en la próxima y disfrutar de una bonita mañana de sábado, de un bonito paisaje, de una buena compañía (Oscar, Luis, Javi, Marianín, y el que suscribe), de unos ricos bocadillos, de tecnología punta al servicio del MTB y de éste deporte tan divertido que aunque lo hubiera tenido aparcado y de parón durante un par de meses, engancha y se disfruta mucho.
Salud os
P.D. Luis, a la tecnología de oscarín, lo llamaba oráculo. Este mismo, o sea se Luis, se nos pira un par de semanitas o tres a Argentina. Marianín se pira de tourné con el RAM a masajear a éstos chicos...así está el patio. Sólo quedamos el oscarín, javi y yo, y espero que algún día salgamos aunque estos dos ciruelos estén ausentes durante un mes.